Es muy difícil explicar con palabras lo que sucede en las clases de inclusión que brindan Matías Haber y Andrea Seewald, fundadores de la Asociación Tinkers.

Ellos dicen que reciben de los participantes mucho más de lo que les entregan, pero lo cierto es que quienes hemos estado en las clases y talleres en uno y otro continente, podemos decir que sí es posible poner en práctica el verdadero sentido de la palaba inclusión.

El respeto, la dedicación, el profesionalismo en la aplicación del método y la técnica, pero fundamentalmente el carisma de ambos, logran que cada participante, cada familiar, se libere de cargas y prejuicios y por tanto se valore a sí mismo, se permita sentir y transmitir su esencia.

El teatro Festspielhaus es uno de los más perfectos del mundo, de los que cuida hasta el más mínimo detalle, siempre tendiendo a la excelencia. Los austríacos suelen ser metódicos, ordenados, disciplinados y para un latino podría decirse que “fríos”. En ese lugar y con ese público la Asociación Tinkers desembarcó con el tango y la bandera del abrazo, como base de esta danza y como punta inicial de un proceso terapéutico.

El resultado es verdaderamente asombros y maravilloso, pero más que las palabras dejemos que hablen las imágenes de la actividad que se realizó este sábado 18 en la primera etapa del proyecto en la ciudad de Bregenz. Seguramente se van a emocionar como todos nosotros.